Seguramente has escuchado de los gender fluid, queers y trans. La comunidad de personas que está haciendo que grandes empresas del fashion bussines, cambien la manera en la que visibilizan y venden sus prendas, porque no se sienten parte de lo que muestran en su publicidad: cuerpo hegemónicos y roles de género específicos, cuando queda claro que no somos todos iguales.

Si googleas “moda”, encontrarás desde dónde viene la palabra hasta qué la conforma. Pero, la moda, para mi, es el conjunto de prendas que, estando en tendencia o no, te sirven para comunicar a través de tu cuerpo, estilo y actitud, el mensaje que quieres dar al mundo. Es una expresión que puede durar un tiempo determinado, en lugares y culturas distintas.

Entonces, si a esto le sumamos la característica “sin género”, entendemos que es una prenda que se puede vestir por un hombre o mujer, sin importar sexualidad, talles ni apariencia. Te da esa sensación de ligereza, que nos queda bien a todos.

¿Es lo “genderless” una tendencia o un cambio mundial?

Imagínate que las tiendas donde compramos usualmente ropa, no se dividan por géneros. Que entres y escojas lo que a ti te guste como se vea en ti. Suena un poco utópico, ¿verdad? A pesar de esa distinción que hay en precios, detalles, telas, para mi no es problema a la hora de escoger qué llevar. Suelo pasear primero por los pasillos de dama, porque los pantalones calzan mejor.

Lo que es una cuestión cultural, es lo que sienten las mujeres al vestir un smoking para ir a bailar. Nada sexy, ¿no? Y qué decir sobre un hombre que va al trabajo con las uñas pintadas o plataformas. Suena imposible. Todos, en mayor o menos grado, hemos sido víctimas de esta presión. De no saber qué usar, que a los demás les parezca acorde a cierta ocasión o lugar.

Este cambio que estamos generando, lleva años gestándose y cada vez es más notorio: estamos cansados de no sentirnos identificados con lo que usamos, solo porque tenemos que ir a trabajar, a un evento, a la panadería o al parque. Queremos sentir las prendas y comunicar algo con nuestro estilo.

Por esto, cada vez son más las marcas que se arriesgan a poner en su imagen de campañas a chicos maquillados, usando vestidos, mujeres rapadas, a cara lavada, con vello en el cuerpo. Rompiendo con esquemas sociales y culturales sobre la belleza, el género y la sexualidad. Nos toca observar detenidamente el progreso y esperar que se trate de evolución para todos.