Ya que todxs estamos a full con la tendencia del #10YearChallenge en las redes sociales, me gustaría subir una foto del 2010 en aquel festejo multitudinario que significó para muchxs la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario en nuestro país.. .si, ya sé, no fue hace diez sino nueve años y además no la tengo porque en esa época era muy chico y no me dejaron ir al Congreso, pero se entiende lo que quiero decir ¡Obvio!. Pero si tengo una del festejo por la Ley de Identidad de Género en 2011, Ambos festejos fueron una locura, se respiraba el aire de victoria (y el glitter, claro) mientras los cuerpos diversos celebraban moviéndose al ritmo de una cumbia expropiada a la heterosexualidad hegemónica.

15/07/2010: El festejo tras la aprobación de una ley histórica

¿Pero y en 2019? ¿Cómo estamos? ¿En qué quedó todo? Tenemos a un neofascista evangélico presidiendo el país vecino de Brasil, que dejó de reconocer a la población LGBT como sujetxs de derecho en una de sus primeras medidas de gobierno, y Argentina vive una nueva ola de recrudecimiento de los ataques de odio a la disidencia sexual ¿Qué fue lo que nos pasó?

Estaría bueno que los varones gays, sobre todo el espectro blanco y de clase media, target casual de la publicidad gay-friendly , si en la pasada época de apertura progre y conquista de derechos nos sumergimos demasiado rápido en el mercado de consumo y su ilusión de integración a través de apps como Grindr (donde hasta hoy encontramos esa homofobia internalizada de esos MascXMasco o “pasivos masculinos” que no quieren ser “tan locas”),  turismo gay, cruceros gay, fiestas gay en Zona Norte etc. y nos hemos olvidado de que el mercado no entiende de ética ni de derechos humanos, sino únicamente de pérdida y ganancia, y por ende no puede ser siempre un aliado. Volvamos a lo esencial mis queridas.

¿Y qué es lo esencial? Caminar de la mano con tu novio, o darse un beso en cualquier lugar, y cualquier expresión humana de afecto que nos hace sujetos de derecho y no de consumo. Todo eso lo consiguieron “las locas” tirando piedras y molestando a esta cultura heterosexista y patriarcal que nos aborrece. Y lo digo porque los Trump, los Bolsonaro o los Olmedo ya nos hubieran borrado del mapa hace tiempo de no ser por los cachetazos que nos pegan a cada rato las compañeras feministas para que bajemos a la realidad y despertemos de ese sueño del buen marketing y el consumo. LO ESCENIAL, MIS QUERIDAS MARICAS, LOCAS, DESENCAJADAS Y FURIOSAS, ES EXISTIR, Y EXISTIR LIBRES. Vayan tomando nota.

                                               Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, dos de las dirigentes trans y trabajadoras sexuales, que mas influyeron en los disturbios de Stonewall, en junio de 1969