Queer, es la que tomó poder de un tiempo para acá. Cuando artistas y personalidades influyentes comenzaron a usar vestidos, faldas, tacos y accesorios llamativos, igual o más que una mujer. Y ahí está, eso es lo que significa: ser , ser libre, apropiarte de lo que tienes a la mano, sin importar lo que te dijeron en tu infancia sobre que un color era para cierto género, los juguetes de niño son de niño, y los de niña, son de niña.

Más que una ideología o una preferencia sexual, para mi, es como un estilo de vida. Cuando le quitas las etiquetas a todo y comienzas a usar y llamar las cosas por lo que son, es casi imposible caer en el juego de juzgar a alguien que va por la calle con ropa distinta a la tuya, “porque esa no es la moda”; mirar mal al chico que ves jugando muñecas o a la muchacha que se siente cómoda con “ropa de hombre“.

Ajá pero, ¿de dónde viene la palabra?

Queer, como verbo, es algo así como “desestabilizar”, “desencajar”, “raro”, “torcido”, etc. Que se contrapone, digamos, a lo straight, lo correcto, lo heteronormado.

Esta palabra aboga más porque seas quien quieras ser, no eres más femenina por usar labial y tacos, ni más masculino por usar traje y corbata. Eso fue lo que nos enseñaron, pero no es tan literal. Puedes agregarle tu onda sin privarte ni de una cosa, ni de la otra. Se trata de ser felices cada quien a su modo, sin perjudicar a otros.

También de poder hablar de tus sentimientos y dejar el discurso de que: “es el hombre, así que el paga” o “solo las mujeres pueden llorar y ser vulnerables”. Todos tenemos emociones que afloran bajo cualquier circunstancia. Ahora, el hombre ha sido cuestionado por actitudes como las ya mencionadas, al punto en el que preferimos no pedir auxilio porque “el hombre es el que tiene que solucionar”. Nos pusieron esa carga desde chiquitos.

Si quieres leer sobre lo que nos dijeron sobre ser hombres y descubrir que podemos ser más que eso, haz click aquí.

El punto es, que ser queer es expresar tus sentimientos hacia otras personas, como seres humanos. Y al final, para mi, se trata de eso, de relacionarnos como iguales, abrazarnos, besarnos, querernos, demostrar afecto e interés por otros, ser educados con damas, pero también con caballeros, vestir como queramos, sabiendo que el otro también puede hacerlo, y no necesariamente tiene que ser lo que esté de moda o lo que a ti te vaya bien. Que, si se quiere, el ver a hombres o mujeres, con parejas del mismo sexo, poliamores u otras cosas, es problema de esas personas y si los ves de esa forma en la calle o en fiestas, es porque no les importa qué pensarán otros. No creo que sea algo que este en discusión dentro de su vida (o si, quien sabe), porque probablemente si lo hace, es porque se siente bien con ello, sabe que no le hace mal a nadie y en pocas palabras: está viviendo y dejando vivir.