El feminismo cada vez toma más y más abarque en la vida de todos. Ahora, los hombres, estamos presentes en la corriente que ha cambiado la forma de ver el mundo en el que crecimos. Los roles de género son una situación que a todos nos ha llevado a preguntarnos: ¿Y si no quiero ser el que lleve las riendas? ¿Y si quiero maquillarme? ¿Y si me arreglo? ¿Y si me visto así estoy mal?

El feminismo nos habla de la equidad, no solo de la igualdad. Queremos que nos traten y nos valoren a todos por igual, no se trata de que la mujer vale más que el hombre, sino de que estamos todos al mismo nivel. ¿Cómo reaccionamos a esto?

Femme Style

El femme style es una técnica de baile que mezcla el hip-hop y el jazz, para abrir paso a la sensualidad femenina. Pero no, yo no te voy a hablar de que vamos a hacer juntos una clase de femme style (aunque me encantaría, anótalo para la próxima). Yo quiero que tú y yo, lo llevemos a la vida.

Hablaba con el artista Yerko Jazztilla, profesor chileno de Femme Style en Heels e integrante de Evo Glam y ambos determinamos que va más allá. Cuando usas tacos altos y sales a la calle, el femme style te corre por las venas. Es complicado normalizar esta situación si pensamos que estamos en performance desde la salida hasta la entrada, pero hay que llevarlo con cierta actitud. No puedes caminar como que estás en zapatillas y menos tener mala postura.

Para bailar, como dice Yerko, hay que tener: consciencia del espacio, porque eres más alto/a cuando usas heels; trabajar el contrapeso con una buena postura y mucha, pero mucha, interpretación. Para mi, lo mismo aplica al caminar, salir en transporte público, ir a eventos, etc.

¿Cómo lo aplico en la vida?

Lo mismo pero aplicado a la vida. Tengo muchas amigas y conozco la sensación de que estar saliendo a la calle, divino, glamouroso, elegante y fino, como acostumbran a ser las chicas. Esa misma que hiciste y ocasionó que te dijeran: “pareces un maricón”. Nos enseñaron que lo “femenino” está mal, que la vanidad y el cuidado es solo exclusivo de las mujeres; por eso tenemos miedo de vernos muy arreglados, muy maquillados, muy perfumados o muy lindos.

No mintamos, hemos sentido alguna vez curiosidad por ese producto que se echan las mujeres, eso que se ve tan lindo y tiene un buen resultado en la piel o el cuerpo, ese pantalón ajustado o esa camiseta que te hace sentir que estás en mejor forma que antes. A nosotros nos gusta sentirnos así y no tiene por qué haber culpabilidades, explicaciones, ni mucho menos, arrepentimientos.

Las mujeres han alcanzado grandes cambios en la lucha por sus derechos y esto no significa que nos restaron a nosotros. Ahora la lucha es que nosotros tengamos la equidad de poder usar la misma ropa y accesorios, sin ser una burla. Poder hacer los mismos cuidados, atender lo mismo. No necesitamos seguir ocultándonos o cumpliendo un rol que no queremos para nosotros. Este es el momento de que todos comencemos a vivir y experimentar lo que queremos sin encasillarnos en un género o una preferencia sexual.