Abrir la mente no solo tiene grandes beneficios en la sociedad, sino también en la vida propia. Cuando somos abiertos estamos dispuesto a colocarnos en el papel del otro para entender que no hay una verdad absoluta, no hay una fórmula exacta para resolver nuestros problemas en la vida, pero sobre todo: aprender que somos distintos de forma y pensamiento. ¿Te cuesta abrirte a nuevas experiencias? Quizás necesites seguir estos pasos para llegar a un nivel de consciencia que involucre a todo tu entorno.

1. No oigas, escucha.

Escuchar asertivamente, nos llena de puntos de vista que no son los propios y nos enseña a involucrarnos con el entorno de una forma amena. Escuchar y oír son tareas distintas, pues cuando escuchas y lo haces sin prejuicios, te das cuenta de que no todo es como tú crees. Que la enseñanza que has tenido, no es la única y puedes complementarla con otras.

2. Cuestionate

Hay que cuestionarse prácticamente a diario: ¿por qué estoy haciendo esto? ¿en qué me beneficia a mi y a otros? ¿es amable? ¿es real? Y pare de contar. Cuestionarse es algo necesario para que nos desconectemos de esa forma rígida de comunicarnos. Esto no implica que tengamos que ser tan abiertos de mente, que debamos creer en todo lo que se nos pinta como “diferente”, pero si está bueno dudar de vez en cuando de nuestras creencias, educación o conocimientos, porque el mundo se mueve, las cosas cambian y como dije antes: no hay una verdad absoluta.

3. Sácate de la zona de confort

¿Alguna vez escuchaste que la magia sucede fuera de ese lugar? Pues es totalmente cierto, lo viví. La zona de confort es ese lugar o situación en la que nos encontramos totalmente cómodos, porque sabes que nada malo puede pasar. Pero, ¿no es en las situaciones “malas” que nos damos cuenta de qué estamos hechos? Entonces, sal de ahí y demuestrate a ti mismo que puedes disfrutar de situaciones distintas, que no son malas y que te aportan una perspectiva amplia sobre la vida. En pocas palabras, la zona de confort te mantiene cerrado de mente.

4. No temas equivocarte

Los errores y las diferencias siempre van a estar, hay que aceptarlos y abrazarlos como parte de la experiencia. Equivocarnos nos ofrece la oportunidad de ser mejores la próxima vez, de hacer las cosas diferentes. Muchas veces nos apegamos a las costumbres o creencias que tenemos para decir “yo soy así” o “así me criaron”, pero cuando te equivocas y lo aceptas, te das cuenta de que todo puede ser mucho mejor en la vida.

5. Ábrete

Abrirte a lo que te rodea te puede brindar infinitos beneficios, una vida llena de experiencias “mágicas”, intercambios culturales, capacidad para asumir cambios, mejorar la calidad de nuestras relaciones, enganchar oportunidad o solucionar inconvenientes desde un punto de vista amplio.

¿Qué esperas? Abrir tu mente, ayudará a abrir tu corazón. Todo lo que necesitamos es amor.